El repetir del nabo

Reviscolar amb els Pixies de fil musical.
Llauro per veure si trobo foc.
Ei, he intentat conéixer-te, ei, deu haver-hi un dimoni entre nosaltres, o tinc putes al cap, putes a la porta, putes al llit, però ei, on estaves, si te'n vas, segur que em morc. Estem encadenats. U, li va dir l'home a la dona. U, li va dir la dona a l'home que adorava. I les putes com un cor canten U tota la nit. I, Mary, no estàs cansada d'això. 'U' és el so que fa la mare quan el nen plora. Estem encadenats.

Fandango de la calabaza

Si crees que tienes mucho arte,
pela una calabaza sin cortarte.

Irse al carajo con lo puesto

Y, mientras te diriges allí, dejar caer por el camino los diferentes disfraces mortadélicos que sin darte cuenta has ido sacando del bolsillo de Doraemon, siempre disponible, para pasar de puntillas sobre las situaciones. Y quedarte ·casi· en pelotas (nunca del todo, eso solo en ocasiones muy muy especiales), con un espejo delante.

Desprenderse



Aceptar la pérdida de control sobre casi todo.
Abandonarte al caos escuchando Vetusta Morla.
Paradójicamente, perder el control y dejar que se tambaleen los cimientos parece ser la única manera de tomar las riendas. De empezar a tomarlas.
Qué de mentira puede llegar a ser la sensación de irreductibilidad, con qué facilidad sopla el viento perturbador y desmonta el castillo de naipes.
Pero qué mala costumbre esa de mantener los pies en el suelo. Hacerlo continuamente es de locos. Hay que levitar de vez en cuando. Solo así, cuando llegue el vendaval, te hará volar y te hará aterrizar en un charco inmundo, con la piel rasgada y la ropa hecha pedazos. ¡Hurra!

Quien bien te quiere, te hará llorar. ¿Gracias?

Pero hablemos de ti y de mí, en serio.